Y LA FIESTA?


Esa noche estábamos en alguna fiesta, yo estaba solo llegue por la invitación de un amigo que esa noche ni siquiera asistió pero me di cuenta que tu también te encontrabas sentada en un rincón del salón, coincidimos en una mirada, te observe discretamente antes de sentarme a tu lado, tu ibas vestida con un vestido negro, solo un poco más arriba de la rodilla, ajustado a tu piel, con un ligero escote que dejaba ver como a penas se hacían ese surco hermoso entre tus pechos y unas zapatillas de tacón alto negro con pequeños listones que se hacían a tu pierna hasta tu pantorrilla abrochándose en un hermoso moño. Yo, yo iba de traje, nada fuera de lo normal.

La fiesta ya comenzada mientras que nosotros hablábamos de todo un poco, recuerdo que el mesero amablemente nos dejo en la mesa una botella de whisky la cual nos propusimos terminar. Después de unos tragos y algo de charla la música nos llevo a la pista, recordamos nuestros buenos pasos de baile pues la música era agitada, mientras bailábamos no dejábamos de vernos a los ojos, la química ya se había dado, yo cada que podía no dejaba de admirar tu cuerpo que se delineaba con aquel vestido negro que al final de la noche termino sobre una silla corlo café. 

Mientras bailábamos nuestras manos se entrelazaban, nuestros cuerpos se rozaban, las miradas se sostenían por mucho y nuestros labios a veces probaban el aliento el otro, la música era el medio que nos permitía provocarnos, seducirnos frente a mucha gente, que jamás se dieron cuenta de lo que nuestros cuerpos nos decían. Justo y como en baile de secundaria, cuando se amerita llega la balada lenta, suave, con sonidos leves. Yo te extendí mi mano como una invitación la cual tomaste con la suavidad de la tuya y te acercas a mí, con la otra mano yo recorro toda tu cintura hasta llegar a tu espalda, con un movimiento lento te acerco a mí, tu pones tu cara a lado de la mía y yo te siento mi prisionera entre los barrotes de mis brazos.

Bailábamos al ritmo de la música pero jamás pusimos atención a la melodía, nuestros cuerpos se sentían, escuchaba tus respiraciones mientras sentía como tu cuerpo con cada suspiro se pegaba mas a mí, mis manos rodeaban tu cintura la cual podía sentir centímetro a centímetro, nuestros rostros se rozaban como buscando llegar. De pronto sucedió. Mis manos se ajustaron mas a tu cuerpo, te hice hacia mí y pude sentir todo mi ser unido al tuyo y tú me sentiste, de tu boca salió un suspiro, momento que aproveche para que por fin nuestros labios se encontraran y roce suavemente tu labio superior con los míos tus manos llegaron a mi nuca y sosteniéndola me besaste, mis manos ahora extendidas te abarcaban de la espalda hasta tus nalgas. Y ahí estábamos, en medio de la pista besándonos, olvidándonos de que el tiempo y el espacio existía, éramos solo tú y yo y nuestros cuerpos.

Automáticamente te tome de la mano firmemente y comencé a caminar hacia un jardín que se encontraba a las afueras del salón, la luna era la única luz, sin preguntar me seguiste y te lleve hasta un lugar donde no hubiera nadie más, nos abrazamos nuevamente y comenzamos a besarnos, ahora nuestros besos eran más profundos, nuestras lenguas ya buscaban encontrar en lo profundo, mis manos ya no estaban en la cintura y tu las tuyas continuaban en mi nuca. Nos besamos así por unos instantes con la pasión de adolecentes y ahora fuiste tú quien de la mano me tomaste y suavemente me susurraste al oído:
- Sácame de aquí, y llévame a un lugar donde el cielo se pudiera tocar

Sin demora y tomados de la mano caminamos hacia la puerta y presurosos pedimos nuestros autos al ballet pero la distancia de ir tu en tu auto y yo en el mío con las ansias de estar juntos, de vernos, sentirnos deje el mío estacionado en alguna calle obscura de la ciudad y me subí al tuyo, por un instante nos besamos en el carro, y nuestros besos cada vez con más ansias y ganas resultaron, nuestras mano otros sitios exploraron, nos sentimos por encima de la ropa, mis manos ya hacían acariciando tus pechos y una mano tuya rozando mi miembro, así llegamos a un motel, pedimos la habitación, la mejor, la de lujo, entramos, estacionamos el auto y no pudimos esperamos ni si quiera a entrar a la habitación cuando en las escaleras te puse contra la pared , ate tus manos con las mías sobre tu cabeza y te comencé a besar, te besaba los labios, el cuello mis manos comenzaban a bajar el cierre del vestido, solté tus manos para así esconder una de ellas de bajo de tu vestido y lograr sentir la humedad que ya hacia entre tus piernas, tu comenzaste a desabotonar mi camisa, me miraste a los ojos como señalando la puerta de la habitación a la cual nos apresuramos a entrar, nos sentamos en la sala mirándonos fijamente y comencé a acariciarte el rostro, tu cerrabas los ojos y te dejabas llevar con movimientos lentos, con mis dedos recorrí tu cuello hasta llegar a tus hombros, deslice los tirantes de tu vestido suavemente los deje caer en tus brazos, y fui descubriendo tu pecho poco a poco hasta toparme con tu bra el cual tipo straple liso con apenas un detalle en plateado desabroche con suma delicadeza, una vez desabrochado lo quite y tus pechos quedaron al aire, los acariciaba con las yemas de mis dedos y tu suspirabas, frotaba tus pezones mientras que con mi boca besaba tu cuello, enseguida hice que te pararas frente a mí y deslice tu vestido hasta que cayó en el suelo, me apresure a acariciarte las piernas, una por una, suavemente, tú te llevabas las manos y acariciabas tu cabello, lanzabas pequeños gemidos, diste un paso hacia atrás como para dejarme admirarte y te quedaste parada ahí frente a mí en aquella diminuta tanga la cual quería arrancar, pero me detuviste con un suave movimiento me pusiste de pie, ahora tú te sentaste frente a mí y me quitaste la camisa lentamente, te pusiste de pie para alcanzar mis hombros los cuales besabas y recorrías con tus labios, delicadamente te fuiste bajando hasta llegar a mis pezones, los cuales acariciabas con tu lengua, nuevamente te sentaste frente a mí y desabrochaste completamente mi pantalón, yo por mi cuenta me quitaba los zapatos y con tus manos lo deslizaste hasta abajo dejándome en un bóxer negro, ahí estábamos los dos solo en aquellas ultimas prendas. Te pusiste de pie y me abrazaste mientras suavemente y aun vestidos nuestros cuerpos se acomodaron, poniendo yo mi miembro entre tus piernas, mientras nos besábamos hacías movimientos suaves como rozando tu clítoris conmigo, yo sentía como te excitabas mas y mas, tu respiración se aceleraba, tus besos eran más fuertes yo te tomaba por la espalda, con una mano comenzaste a bajar mi bóxer y lo llevaste hasta el suelo con uno de tus pies. Ahora si mi miembro estaba descubierto ante ti, lo tomaste con tus manos y la colocaste justo el tu vagina, te movías para sentirla sobre tu diminuta tanga. Lentamente comenzaste a besarme el cuello, el pecho, el abdomen y así te fuiste agachando hasta que tu rostro quedo frente a él y suavemente lo tomaste con tus manos y comenzaste a introducirla en tu boca, yo gemí de placer pues el calor de tus labios y tu lengua desbordaron en mi un calor intenso que recorría todo mi cuerpo, yo te veía como la introducías una y otra vez en tu boca mientras yo gemía de placer, lo lamias, lo veías, lo mamabas, con tus manos me masturbabas, después de un rato te puse de pie, te senté en el sillón y suavemente con mis dedos baje la tanga que aun llevabas y no recuerdo hasta donde la mande volando, pues no la quería mas estorbando. Así quedo tu vagina al aire, ya hacia llena de humedad y a merced mía, acerque mis caderas entre tus piernas, tu tomaste mi miembro aun húmedo con tus manos y lo pusiste justo en la entrada de tu vagina y yo comencé a empujar suavemente, lo hacía tan lento como podía que sentir cada milímetro de mi miembro introduciéndose en ti, mientras que tus gemidos se escapaban, empuje hasta que no quedo nada de él afuera, estaba todo a dentro, vi tu rostro y tenias los ojos cerrados y comencé a hacer movimientos suaves hacia adentro y hacia afuera. Tu respiración ahora era una mezcla de suspiros y gemidos, yo con una mano me sostenía del sillón y con la otra acariciaba tu rostro, el cual estaba perdido en el placer.
Después de un momento así comencé a ver como tu excitación se elevaba más y más, mientras yo aumentaba el ritmo, de tu boca salió un grito que me decía:
- No te pares

Yo obediente seguí la instrucción pues era tan placentero penetrarte, no quería que ese momento terminara jamás, lo hacía rápido y con fuerza hasta que de pronto lanzaste un gemido casi grito de placer, me tomaste por los brazos y me pediste que no me moviera mientras tu hacías pequeños movimientos con tu cadera, sentí como desbordaba la humedad en ti, veía como tenias un orgasmo justo ahí, mientras yo estaba dentro de ti, escuchaba tus gemidos, veía tu rostro, tocaba tu cuerpo.

Vino después un pequeño suspiro y me salí de ti, me quede ahí frente a ti acariciando tu cuerpo mientras tú con los ojos cerrados suspirabas y entre dientes me decías que me volabas, con mis manos comencé a acariciarte todo el cuerpo hasta que mis dedos encontraron tu vagina. Comencé a acariciar tus labios lentamente y rozaba tu clítoris a penas con la punta de mi dedo, escuche como gemiste y me quede ahí, acariciándolo, viendo cómo salía de entre tus labios, pero poco a poco lleve los dedos más abajo y los introduje en tu vagina, la cual estaba realmente húmeda, tenía dos dedos dentro de ti y te escuchaba gemir, los doble un poco alcanzando ese punto que te hizo desbordar de placer, comencé a acariciarlo con una mano mientras que con la otra acariciaba tus pechos, te comenzaste a mover increíblemente, te retorcías de placer y yo hacía por no sacar los dedos de dentro de ti, tú te llevabas las manos a la cabeza y hasta en una ocasión te escuche decir que parara, orden a la que hice caso omiso y seguí, gemías mas y mas cuando de pronto vino un grito lleno de placer y comencé a sentir como mi mano se humedecía toda, sentí tu orgasmo en mis dedos y lo vi salir de ti, era como una fuente de placer, me mojaste, pero no me importo pues no hubo placer mejor que ver tu cara en ese momento.

Te incorporaste del sillón y me sentaste en el , te arrodillaste entre mis piernas y con una locura desbordante de placer te llevaste mi miembro a tu boca y comenzaste a mamarlo, más y más, lo lamias mientras que con una mano lo masturbabas y con la otra acariciabas mis testículos, era delicioso ver cómo te penetraba la boca una y otra vez hasta dejarte sin aliento, comenzaste a hacerlo más fuerte, más rápido y más profundo, me decías que lo querías, que querías sentirlos en tu boca mientras que me masturbabas con tus manos mamabas la punta de mi miembro y lo acariciabas con tu lengua una y otra vez, la excitación aumentaba en mi mientras me mamabas, hasta que de repente, gemí tan fuerte y sentí como me desbordaba dentro de tu boca, tú me lo lamias mientras que de mi salían, chupabas mas y mas como queriendo exprimir hasta la última gota de mi.

Así después de esta escena nos fuimos hasta la cama de aquel cuarto y te recostaste sobre mi pecho, quedándonos dormidos hasta que por una abertura de la persiana la luz del día me despertó. No estabas tú ahí, ni si quiera yo lo estaba, me vi acostado en la cama de mi departamento, solo, triste y sabiendo que todo eso fue un maravilloso sueño y que tú, eras la mamá de mi mejor amigo.

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